EL CONDENADO DEL AUSANGATE (Mollebamba)
Allá por los años 50 sucedió en la comunidad
campesina de Mollebamba, distrito de Urcós, un caso que conmovió a toda la
población en general. El tristemente recordado Cirilo que compartió su vida con
su esposa doña Eduarda, a quien maltrataba de "alma y vida", en una
ocasión le rompió la clavícula, le desfiguró el rostro, le sacó todos los
cabellos, por el simple hecho que don Cirilo en esa época, conoció a su amante
Bernardina, mujer de la misma comunidad, con quién tuvo un largo romance.
Lo cierto es que Cirilo era un hombre casado y
tenía siete hijos con su esposa Eduarda. Este hombre muere en un accidente de
tránsito, dejando viuda, siete hijos y a su amante. Después de su muerte en la
comunidad ocurren cosas muy extrañas, como el caso de Sayampampa, donde cada
atardecer llora un zorro (Atoq), algunas veces un perro negro. Bueno los días
pasaban y la gente rumoreaba que el zorro había sido visto en tal o cual lugar,
así como el perro, algunas veces decían que estuvieron a punto de atacar a la
gente, esto llamó la atención de los kuraq runas (hombres mayores de la
comunidad), quienes afirmaron que se trataba del fallecido Cirilo. Justo
Rimachi era el más antiguo de la comunidad y era respetado por su habilidad de curar
y sanar a los enfermos, "miraba bien la coca" y siempre todos le
consultaban por que le consideraban el Gran Altumisayoq (Sacerdote Andino).
A él le siguen Plácido y Enrique, este último
hermano de Cirilo, ellos acuerdan llamar al espíritu de Cirilo (su alma), Justo
Rimachi prepara todo lo necesario para este rito sagrado y profano. Eduarda
como viuda de Cirilo es el centro del rito, ella está bien custodiada y
protegida por sus hijos, ésta tiene una cruz de regular tamaño en el pecho y
está vestida de negro, en el cuarto esta la imagen del Señor de Qoyllur Rit'i y
sólo hay una pequeña mesa, sobre ella hay una botella conteniendo agua bendita
traída desde la rinconada de Sinaqara (lugar del Santuario) y dos azotes de
tres puntas también bendecidos.
El sacerdote después de implorar a sus dioses
sagrados con una serie de actos mágico-religiosos y con el poder que le fue
concedido, logra convencer a los Apus o lugares sagrados Como el Qespe Orqo, el
Q'aqarayuyoq pata y el Santa Vela Cruz, estos dioses menores por ser sagrados
son los encargados de traer bien custodiado y encadenado al condenado Cirilo,
éste de inmediato empieza a confesar sobre la máxima condena que recibió del
Taytacha (Dios).
Con voz agonizante y moribunda manifiesta: que
por haber manchado el Santo Rosario de Dios y haber arrancado los sagrados
cabellos de mi esposa, Dios me hizo regresar a este mundo (kaypacha), hasta mis
manos ya no son manos, mis pies ya no son pies, porque todas las noches tengo
que dar vueltas al mundo por tres veces y contar la arena fina del río. Es
larga mi condena, por eso les pido a Uds., hermano (llorando y refiriéndose a
los presentes a la ceremonia) nunca pongan u dedo sobre vuestras esposas y no
manchen el Rosario Sagrado de Dios.
En ese instante quiso acercarse a su esposa
que se encontraba detrás de la mesa, los lugares o Apus actuaron de inmediato,
diciéndole quieto zamarro (condenado), cayéndole tres buenos fuetazos Terminada
la confesión éste, llorando se despidió de sus hijos y esposa antes de
retirarse llamó a Juan, su hijo mayor, Juancito, Juancito tú serás el que cuide
a tu madre y hermanos, y también cobren la plata que le preste a Bernardina
(amante), devuelvan las herramientas que robé, oculté en el canchón de la casa
vieja; y si pueden mándenme ropa; ojotas de cordero degollado y algo para comer
al Ausangate (Dios mayor del Cusco).
Aquella noche la mayoría de la gente sintió la
presencia de una fuerte llamarada de luz, con sonido retumbante que hacía
temblar la tierra (suelo), ese momento era la medianoche, toda la comunidad
estuvo en silencio a medida que se alejaba esa luz el viento empezó; soplar y
los perros de la comunidad empezaron a aullar desesperado: despertando a toda
la comunidad. Apenas amaneció, la comunidad entera comentaba que durante la
noche llegó en su alcance el famoso Nina Carro (carro de fuego) para llevarse a
Cirilo con destino al Ausangate para seguir cumpliendo con su condena. El
Ausangate es el lugar donde moran todos los condenados del Sur del Perú. Desde
ese instante desapareció el perro negro y el zorro en la comunidad de
Mollebamba.